Pensamiento Creativo | Claudia de Valle Romero
La maestra, diseñadora y académica Claudia de Valle Romero ofreció una charla reflexiva y profundamente cercana sobre el pensamiento creativo como una capacidad inherente a todas las personas, no sólo como una habilidad técnica, sino como una forma de ver el mundo y construir sentido a partir de nuestras experiencias, emociones y conocimientos.
Desde el inicio, la ponente cuestionó los mitos más comunes sobre la creatividad, como la creencia de que solo algunas profesiones “requieren” ser creativas, o que la creatividad es un don reservado para unos cuantos. Claudia propuso, en cambio, una visión inclusiva y democratizadora de la creatividad, defendiendo que todos somos creativos por naturaleza: lo importante es reconocernos como tales y ejercitar ese potencial.
A través de anécdotas, imágenes inspiradoras y ejemplos vivenciales, explicó que el pensamiento creativo no surge de la nada: se nutre de lo que somos, de lo que recordamos, de lo que hemos vivido, de nuestras creencias, emociones, saberes y supuestos. En este marco, introdujo una clasificación muy clara y útil de las tres principales manifestaciones de la creatividad:
- Ocurrencias: ideas repentinas, espontáneas, ingeniosas. Son respuestas rápidas que conectan elementos aparentemente inconexos. Si bien pueden ser brillantes, no siempre son suficientes para resolver proyectos complejos.
- Serendipias: hallazgos inesperados que se convierten en oportunidades creativas. Pueden surgir en contextos adversos o casuales, pero requieren de una mente abierta para reconocerlas y transformarlas en algo valioso.
- Procesos creativos: estructuras y metodologías que permiten desarrollar ideas desde su concepción hasta su ejecución. Involucran planificación, técnica y constancia, y pueden apoyarse en diversas herramientas como analogías, mapas mentales, SCAMPER o flor de loto.
Claudia hizo énfasis en la combinación del pensamiento lógico y lateral como base del pensamiento creativo efectivo. El pensamiento lógico proporciona estructura, evidencias y claridad, mientras que el pensamiento lateral aporta intuición, emoción, corazonadas y conexiones inesperadas. Para ella, el proceso creativo ocurre cuando se logra un equilibrio entre ambos, permitiendo salir del camino tradicional y volver a él con nuevas perspectivas.
Uno de los momentos más potentes de la conferencia fue la defensa del arte como fuente de desarrollo humano y como un aliado clave para la creatividad. Desde el diseño, dijo, es fundamental encontrar inspiración en el arte, la naturaleza, la cultura y el contexto. También presentó ejemplos de proyectos académicos donde los estudiantes transformaron libros antiguos en frutas, o reinterpretaron eventos históricos como el 2 de octubre a través de postales ilustradas, demostrando que la creatividad también es una forma de tomar postura ante la realidad.
La ponente invitó a los asistentes a reconocerse como individuos creativos, no solo por lo que saben hacer, sino por la forma en que enfrentan los desafíos cotidianos, desde resolver con lo que se tiene hasta transformar ideas en experiencias significativas. Como bien expresó: “Un individuo creativo no se queda sufriendo porque está en blanco; busca, se mueve, investiga y transforma”.
La conferencia cerró con una reflexión clave: la creatividad es también una herramienta de conciencia crítica. Desde el diseño, desde las aulas, desde nuestras decisiones, podemos imaginar otros mundos posibles y construirlos con intención, empatía y visión.



