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Encuadre | 17 octubre, 2018

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La enseñanza del diseño gráfico a nivel medio superior (una experiencia de nueve años de trabajo)

La enseñanza del diseño gráfico a nivel medio superior (una experiencia de nueve años de trabajo)
Encuadre

Autor: Abelardo Rodríguez


Hablar de la especialidad de diseño gráfico del Centro de Estudios tecnológico núm. 2, es hablar de una experiencia pedagógica en proceso.

En el artículo no encontraremos la simple descripción de los contenidos académicos que se imparten en un nivel técnico; lo que leeremos será una propuesta de enseñanza que pondera por sobre todas las cosas al alumno como principal actor del proceso de aprendizaje; que plantea una relación pedagógica humanizante.


El artículo habla de una pedagogía cuya fuerza radica en que está fundamenta en la praxis.

Tecnológicamente, los pasados 200 años se pueden dividir a grandes rasgos en cuatro ciclos.

  • De 1800 a 1850: la máquina de vapor y el desarrollo industrial textil.
  • De 1850 a 1900: el ferrocarril como sistema de transporte y desarrollo de la industria siderúrgica.
  • De 1900 a 1950: impulso de la industria electrónica, desarrollo del automóvil y otros sistemas de transporte.
  • De 1950 a la fecha: predominio de la computadora, la electrónica la informática, la industria aeroespacial y la energía nuclear.

A pesar de este desarrollo del mundo, nos hallamos aún muy lejos en el uso de estos avances tecnológicos, a causa de la situación económica por la que atraviesa nuestro país.

Frente a tal panorama ¿cuál debe ser el perfil de nuestros estudiantes egresados, que les permita afrontar estos retos t ser factor esencial de los cambios y desarrollo de México?

El principal objetivo de nuestras instituciones educativas ha sido revisar y modificar, planes y trabajos de estudio, reorganizar y desarrollar la educación, la investigación y la cultura, hacer de la enseñanza un proceso permanente y participativo en todos los ámbitos sociales.

¿Pero se ha cumplido realmente este objetivo?


Al principio de la década de los ochenta, se pretendió extender los sistemas educativos a nivel nacional, y lo único logrado fue un desarrollo cuantitativo más no cualitativo, que olvida retomar nuestro procesos históricos, sociales y materiales en la creación de escuelas o carreras que respondieran a las necesidades de nuestro país.

Ya no debemos permitir que nuestros alumnos conciban falsas ilusiones en su formación profesional, los modelos idealistas han mostrado su ineficacia al aplicarse en México, y se han empleado por las crecientes recesiones económicas y la toma de conciencia de una realidad, que por más cruda que nos parezca, nos avasalla a niveles de asfixia.

Existen otros aspectos latentes en los procesos de escolarización que debemos contemplar conscientemente. México, cuya población es cercana a un 70% de jóvenes menores de 25 años, nos hace reflexionar que ellos serán los conductores del país en un futuro no muy lejano. La gran mayoría se ubica en grandes conglomerados o asentamientos humanos que impiden, por distintas razones, su real y adecuada escolarización.

Por lo tanto, es precisa la formación de una personalidad que posibilite en las aulas la comprensión de una conciencia social para analizar éxitos y fracasos de nuestros sistemas de enseñanza y rescate experiencias significativas, que, centradas al nivel de la comprensión de su realidad, pueden ser un ente activo, reflexivo y participativo en la transformación, modificación y enriquecimiento de los sistemas educativos actuales.

Nuestras instituciones educativas son una gran maquinaria sociológica cuyo proceso y dinamismo no es posible detener y mucho menos congelar, de tal suerte que debemos encaminar nuestros esfuerzos en aras de satisfacer las necesidades sociales de las mayorías.

La reflexión anterior nos da el punto de partida hacia la búsqueda de un estudio de campo que nos permita definir las necesidades reales de nuestra sociedad. Cierto es que los sistemas educativos no tienen control sobre el crecimiento y desarrollo en el sector productivo de nuestro país, pero, debemos puntualizar en las aulas y entender que el adecuar los programas de estudio acordes a nuestras necesidades económicas, tecnológicas y sociales nos permitirá vincular la enseñanza con los sectores productivos.

Se hace necesario revisar las razones y objetivos con que se han generado las escuelas de diseño en nuestro país.

La educación escolar no debe ni puede ser ajena a la lucha del pueblo por mejorar sus condiciones de vida; debemos educar a los jóvenes en:

  1. La comprensión de la sociedad en que vive.
  2. Las contradicciones e injusticia del sistema en que se desarrolla.
  3. De lo legítimo de las luchas que llevan a cabo las clases proletarias por mejorar su nivel de vida.
  4. El papel que desempeñan los campesinos en nuestra sociedad.
  5. El afán de superación teórico-práctico y su constante actualización.
  6. Debemos inculcar en nuestros alumnos el conocimiento de sus derechos, permitirles su ejercicio y hacer que sepan defenderlos.

 

Cuando se menciona que nuestros sistemas escolarizados presentan tendencias a la rutina, se está entendiendo que la posición conservadora en nuestros docentes no es comprendida ni visualizada, ni siquiera por ellos mismos, ya que no existe compromiso de comprender el instrumento didáctico ni enseñar de manera tradicional porque estamos reportando los viejos y obsoletos roles que tienen tanto maestros como alumnos en las relaciones del proceso de enseñanza-aprendizaje.

En México han cambiado ministros, edificios, libros, muebles, presidentes y secretarios de educación, pero los sistemas de enseñanza no.

Nuestras escuelas en su gran mayoría son:

  1. Autoritarias. El profesor se ubica como máxima autoridad; él manda y calla a todos, tiene la razón en todo; su finalidad es dominar el salón. Una escuela y un cuartel militar son los mismo.
  2. Verbalistas. El maestro como ente activo, habla y habla, dicta lecciones, expone sus conocimientos y grita, los alumnos como ente pasivo, callan y escuchan.
  3. Disciplinarias. Se entienden como regímenes carcelarios, castigos al rebelde, premios al obediente y sumiso.
  4. Dogmáticas. El clásico magister dixit; lo dijo el maestro y así tiene que ser, no se discute, no se cuestiona, no se investiga, no se duda, no se razona; el criterio se impone porque sí y punto.
  5. Mecanicistas. Nuestros alumnos tienen que aprenderse todo de memoria, aunque no comprendan nada, reglas, datos, fechas, palabras y definiciones.

Resultado de todo esto: terminan frustrados, desconfiados, sin ningún interés por sus maestros o instituciones.

Sin voz ni voto, el joven pierde todo interés por el estudio, no lo invitamos a reflexionar sino a memorizar (en el mejor de los casos), y al pasar al año siguiente ya no sabe nada o no recuerda nada de lo aprendido el año anterior. Nuestros alumnos no saben hablar para exponer un problema porque nunca los dejamos, no tienen iniciativa, porque los acostumbramos a obedecer a ciegas, son irresponsables, porque generalmente así somos los maestros.

Un sistema que anula totalmente  a los jóvenes destruye su personalidad, mata su iniciativa y su creatividad, lo obliga a la simulación y al engaño, lo convierte en un ser pasivo e irreflexivo, en conjunción en un ser no comprometido con su sociedad sino con sus intereses personales.

En nuestras aulas las normas de vida son callar, obedecer, memorizar, no preguntar, no analizar, no investigar, no reflexionar, no cuestionar.

Parece ser que nuestro objetivo es llenar al joven de datos e información que no le sirve de nada en su vida cotidiana y profesional, excepto para justificar su pase al siguiente curso escolar.

Recordemos que es muy probable, aunque resulte doloroso aceptarlo, que nos estamos especializando como país maquilador. La materia prima y la mano de obra serán nacionales, pero la tecnología para su procesamiento jamás. En todo caso, como industria extranjera y nacional, se requiere de mano de obra semiespecializada (obreros), media especializada (técnicos) y profesionales especializados (licenciaturas).

Para preparar a los jóvenes que enfrentan estos retos primero deberíamos preparar a los profesores en la investigación de la práctica y de su disciplina profesional, en donde puedan participar con una actitud interdisciplinaria.

Cuando se habla de modificar planes de estudio y programas se sigue pensando en instrumentar su forma, pero nunca sus contenidos.

¿Qué actitudes podemos predecir en los programas de estudios de nuestros educandos presentes y futuros, si los niveles de planeación no se tienen claros?

¿Cuáles serían nuestras alternativas de solución?


Habrá mejores  propuestas, estoy seguro, pero mi experiencia en nueve años de trabajo docente me obliga a desarrollar los siguientes puntos.

Por principio, los modelos de enseñanza que practiquemos no pueden ser autoritarios, dogmáticos, disciplinarios, verbalistas ni mecanicistas.

Debemos educar primero al educador, es importante formar en nuestros profesores el ámbito que facilite la reflexión y comprensión de las relaciones sociales de nuestros sistemas educativos.

Consideramos como estrategias de trabajo los siguientes puntos:

  1. El trabajo es el principal motor y filosofía de la educación.
  2. El ejemplo es el medio educador por excelencia.
  3. La disciplina se basa en la educación, no en el autoritarismo
  4. Propiciar en el aula un ambiente de libertad y democracia.
  5. Buscar de nuestros alumnos una conciencia crítica y manos expertas.

Como mística de trabajo buscaremos:

  1. La libertad dentro y fuera del salón, lograr en nuestras aulas una actividad sin temor, sin represiones y castigos, donde el alumno pueda expresar libremente lo que quiera.
  2. Trabajos en conjunto e interdisciplinarios.
  3. La diferencia entre maestro y alumno es sólo la edad, la preparación y la experiencia.
  4. Maestros y alumnos comprometidos en satisfacer las necesidades sociales que demanda nuestra comunidad.
  5. El grado más elevado de autoridad se logra con la relación estrecha y amistosa entre maestro y alumno; debe ser una autoridad moral como reconocimiento a sus cualidades, su saber y modo de tratar a los alumnos.
  6. El dínamo de nuestras actividades debe ser el trabajo común, el estudio y la investigación, propiciar las discusiones y soluciones grupales.
  7. Trabajar en un ambiente de comprensión, afecto y compañerismo, para que el joven responda con cariño a sus instituciones.

No debemos olvidar en ningún momento que todos los esfuerzos que se hagan en el terreno de la educación se diluyen en muchos casos en el mar de porquerías que ven, leen, oyen y consumen nuestros jóvenes a diario, a través de los medios masivos llamados comunicación.

Contra esto debemos luchar constantemente en las aulas.

Propiciemos una actividad de autoformación en nuestros alumnos y de participación activa en su propia formación educativa y evaluación, en el gobierno escolar, en la disciplina y en el trabajo social.

Busquemos en todo proceso de enseñanza-aprendizaje que nuestros alumnos amen su trabajo, no el dinero, y así exaltaremos los valores del ser no del tener.

Como ejemplo de lo anterior y en una muy rápida retrospectiva, expondré el trabajo realizado en la especialidad de diseño gráfico del Centro de estudio Tecnológico Núm.2 de enseñanza media superior dependiente de la SEP, SEIT y de la DGETI.

Nuestra labor ha tratado hasta lo posible de fundamentarse en los preceptos antes mencionados.

Después de nueve años de trabajo, experiencias, vivencias y logros, hemos obtenido premios como un tercer lugar y una mención honorífica en el Concurso de cartel internacional al XXX Aniversario del asalto al cuartel Moncada, a invitación de la República de Cuba, 1982-1983.

Una mención honorífica en el Concurso Aprender jugando en la ciudad de México, 1983-1984.

Siete menciones honoríficas en el Concurso de Cartel Internacional con el tema Por la Paz y el Progreso Social, promovido por la URSS, 1985-1986.

Una mención honorífica en el Concurso de Diseño de Estampado de Telas promovido por la casa Christian Fersen, en la Ciudad de México, 1988-1989.

En total han sido once premios, dos a nivel nacional y nueve a nivel internacional.

En nuestra institución hemos diseñado el monograma, la imagen corporativa, directorio, pictograma, papelería, cafetería, oficinas y transporte.

Dos películas de animación, tituladas Diseño y sociedad en 1984-1985 y USA te usa, en 1985-1986.

Se han elaborado diseño y producción de diplomas, carteles y folletos en cada uno de los cursos, así como cinco diaporamas en los proyectos finales de cada año.

Un video que expone la enseñanza tradicional y alternativa con el nombre de Cuál es nuestro rol, 1988-1989.

En esta última generación 1989-1990, se realizó el diseño y la producción del cartel y el diploma para la ceremonia de titulación, el cartel, boletín y pancarta para promocionar el inicio del nuevo curso.

Se elaboraron la cabina de audio, un mural y un calendario en el que se retoman imágenes de la obra del maestro Manuel Santoveña Zúñiga, que recordamos año con año, después de su fallecimiento, con la esperanza de algún día ver, contemplar y admirar su obra cumbre “3000 años de arte en México”, que se encuentra fragmentada en las instalaciones de nuestra institución y que por un sinfín de razones y sinrazones no ha sido posible erigirla.

Por último, se realizó el diaporama “La influencia del diseño gráfico y la publicidad en nuestra sociedad”.

Pero, ¿Cuáles han sido nuestros verdaderos logros?

He confirmado año con año que el dínamo que genera nuestro quehacer docente es el entusiasmo, talento y capacidad de los alumnos.

Lo que nutre la actividad docente que desarrollamos es el deseo de superación por parte de nuestros egresados.

A través del tiempo he reafirmado que la docencia no es una actividad de trabajo asalariada o burocrática, sino un compromiso con nuestra sociedad, y de esta manera cuestionar y reflexionar nuestros ideales.

Lo que hoy contemplamos, usamos y disfrutamos en las instalaciones del CETIS núm. 2 es la mejor muestra de que con deseos de trabajo, con un real y verdadero compromiso y un mínimo de recursos económicos, se alcanzan muchas metas.

Todo esto no ha sido fácil, hemos fracasado y cometido errores, hay contradicciones y fallas, nos hemos equivocado.

Y lo seguiremos haciendo, porque la única manera de superarnos profesionalmente es prepararnos más y buscar en cada nuevo curso rectificar los errores cometidos.

En ningún momento hemos olvidado que la actividad docente repercute directamente en los jóvenes y ellos son la savia que nutre las venas de nuestra sociedad.

Esto es un reto, un compromiso y una responsabilidad.

 

Publicado originalmente 1993

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