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Encuadre | 14 diciembre, 2017

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Un “modelo social” del diseño Cuestiones de práctica e investigación

Un “modelo social” del diseño Cuestiones de práctica e investigación
Encuadre

Víctor Margolin y Silvia Margolin

Introducción

Cuando la mayoría de la gente piensa en el diseño de productos, visualiza productos hechos para el mercado, generados por un fabricante y dirigidos a un consumidor.

Desde la Revolución Industrial ha predominado el paradigma de diseñar para el mercado y se ha dado poca atención a otras opciones. En 1972 el diseñador industrial Víctor Papanek, entonces decano del Instituto de Artes de California, publicó su polémico libro Design for the Real World (Diseño para el mundo real), en el cual hizo su famosa declaración de que “existen profesiones más nocivas que el diseño industrial, pero sólo unas cuantas.”[i]

Este libro, ya publicado en sueco dos años antes, se hizo rápidamente popular en todo el mundo por el llamado que hacía a los diseñadores para crear una nueva agenda social. Desde la aparición de Design for the Real World otros han respondido al llamado de Papanek y han buscado desarrollar programas de diseño para las necesidades sociales, que van desde las necesidades de los países en desarrollo hasta las necesidades especiales de los ancianos, de los pobres y de los discapacitados.[ii]

Estos esfuerzos prueban que son posibles otras opciones aparte del diseño de productos para el mercado, pero no han conducido aún hacia un nuevo modelo de práctica social. El modelo de diseño de productos para las necesidades sociales tiene poco desarrollo teórico comparado con el “modelo de mercado”. Las teorías sobre el diseño para el mercado se han desarrollado extremadamente bien y abarcan diversas áreas, desde métodos de diseño hasta estudios de manejo gerencial y semiótica para la mercadotecnia. La vasta y rica bibliografía de diseño para el mercado ha contribuido a su continuo éxito y a su habilidad para adaptarse a nuevas circunstancias tecnológicas, políticas y sociales, así como a nuevos procesos y estructuras organizativas. Por el contrario, se ha hecho poco por generar estructuras, métodos u objetivos para el diseño social. El diseño para el desarrollo ha tomado algunas ideas del movimiento de la tecnología alternativa o intermedia, que ha promovido soluciones tecnológicas de bajo costo para los problemas de los países en desarrollo; sin embargo, no se ha avanzado mucho hacia el amplio entendimiento de cómo podría encomendarse, apoyarse e implementarse un diseño que atendiera a las necesidades sociales.[iii]

Tampoco se ha puesto atención en cambiar la educación de los diseñadores de productos, quienes podrían prepararse para diseñar para las poblaciones necesitadas y no sólo para el mercado.

La psicología ambiental ha intentado responder a las necesidades ambientales de los más vulnerables, usando un acercamiento interdisciplinario a la investigación e instrumentación de soluciones que generen mejores espacios habitables para las poblaciones con enfermedades mentales, sin hogar o de edad avanzada.[iv] Equipos de arquitectos, psicólogos, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales, entre otros, han trabajado juntos para explorar el punto de intersección entre las necesidades psicológicas de las personas y sus contextos geográfico, comunitario, vecinal, habitacional y de espacio interior, con el fin de incrementar las sensaciones de placer, satisfacción, emoción y relajación, y disminuir las sensaciones de miedo o estrés.[v]Sin embargo no se ha hecho un esfuerzo similar en el terreno del diseño de productos.

Un “modelo social” para la práctica del diseño

 En este documento queremos iniciar una nueva discusión acerca del diseño para las necesidades sociales, proponiendo un “modelo social” para la práctica del diseño de productos, y a la vez sugiriendo un nuevo enfoque de investigación que analice y desarrolle este modelo en una forma comparable a toda la investigación que respalda al diseño para el mercado y a la psicología ambiental.

A pesar de que muchas actividades de diseño ya podrían considerarse como diseño socialmente responsable –por ejemplo, el diseño sustentable de productos, la vivienda económica y el rediseño de formularios gubernamentales de impuestos e inmigración–, limitaremos esta propuesta a la discusión del diseño de productos dentro de un proceso de intervención de servicio social.

Si bien basamos nuestra discusión en el modelo de intervención utilizado por los trabajadores sociales, podría aplicarse un modelo similar a la colaboración con profesionales de la salud en hospitales y centros de salud, así como para compartir proyectos con profesores y administradores de la educación en las escuelas. Este modelo podría funcionar incluso para grupos de expertos involucrados en proyectos para países en desarrollo.

El objetivo primario del diseño para el mercado es la creación de productos para vender. Por el contrario, la intención primordial del diseño social es la satisfacción de una necesidad humana. De cualquier forma no estamos proponiendo que el “modelo social” y el “modelo de mercado” sean simplemente una oposición binaria, sino más bien los vemos como los dos polos de un continuum.

Su diferencia radica en las prioridades de su propósito, más que en su método de producción o distribución. Muchos de los productos diseñados para el mercado también satisfacen necesidades sociales, pero sostenemos que el mercado no se encarga, y probablemente no puede encargarse, de todas las necesidades sociales, ya que algunas se relacionan con poblaciones que no constituyen una clase de consumidores en el sentido del mercado.

Nos referimos a personas con bajos ingresos o con necesidades especiales debidas a su edad, su estado de salud o su discapacidad.

Para desarrollar un “modelo social” nos basaremos en textos tomados del trabajo social, una práctica cuyo objetivo principal es conocer las necesidades de las poblaciones marginadas o carentes de servicios. Un elemento central de la teoría del trabajo social es la perspectiva ecológica.[vi] Los trabajadores sociales analizan los intercambios entre el sistema cliente (que puede ser una persona, familia, grupo, organización o comunidad) y los dominios ambientales con los que interactúa este sistema.

Algunos de los dominios que impactan el funcionamiento humano son los biológicos, psicológicos, culturales, sociales, naturales y físico espaciales.[vii] Este último, el que nos concierne en este documento, comprende todas las cosas creadas por el hombre, tales como objetos, edificios, calles o sistemas de transporte. Los ambientes físicos y los productos inadecuados o deficientes pueden afectar la seguridad, la oportunidad social, el nivel de estrés, el sentido de pertenencia, la autoestima e incluso la salud física de una persona o de un grupo de personas en una comunidad. La adecuación inapropiada de uno o más de estos dominios claves podría ser la causa de problemas en el sistema cliente, de donde se deriva una necesidad humana.

Por ejemplo, un grupo de preescolares presenta un mal comportamiento. Un primer diagnóstico lo atribuye a que sus padres tienen pocas habilidades para criarlos y se le pide a un trabajador social que organice a los padres en grupo para enseñarles a mejorar sus prácticas educativas.

Se da por hecho de antemano que los padres aplicarán el nuevo conocimiento y que con ello mejorará el comportamiento de los niños. Cuando el grupo se reúne el trabajador social se da cuenta de que los padres se encuentran bajo un tremendo estrés debido a múltiples problemas: falta de dinero por la dificultad para encontrar un trabajo; bajos salarios en los pocos trabajos disponibles; transporte deficiente para acudir a lugares de trabajo distantes; ambiente de inseguridad; parques y áreas de juego insuficientes y en mal estado, y viviendas inseguras e inadecuadas. Está claro que las situaciones que los padres están enfrentando van más allá de su poca aptitud para criar niños, y que el problema requiere resolver otros factores, incluyendo los que pertenecen al dominio físico espacial.

Los trabajadores sociales tienden a seguir un modelo de práctica general, un proceso para resolver problemas que abarca seis pasos: compromiso, análisis, planeación, instrumentación, evaluación y conclusión. Todo el proceso de intervención se conduce en colaboración con el sistema cliente y puede requerir la participación de otros profesionales de servicio humano. En la etapa de compromiso el trabajador social escucha al sistema cliente y se da una idea del problema. En la siguiente fase, la de análisis, el trabajador social observa de manera holística la interacción del sistema cliente con los diversos dominios ambientales.

El objetivo de la etapa de análisis es dejar de ver el problema tal como aparece enunciado, para observar de manera más profunda y amplia el sistema cliente dentro del ambiente general para buscar la raíz de los problemas.

Lo que surge de la fase de análisis es una lista de necesidades que deben ser atendidas. En la tercera fase, la de planeación, el trabajador social colabora con el sistema cliente para organizar por prioridad estas necesidades, tratando de determinar cuál es la más urgente.

Posteriormente el trabajador social y el sistema cliente  realizan una lluvia de ideas para visualizar diferentes soluciones.

Juntos discuten distintas ideas, deciden cuál es la que mejor funcionará, hacen una lista de metas y objetivos, y deciden quién hará qué y para cuándo.[viii] En la fase de instrumentación la intervención es dirigida según las metas y objetivos previamente acordados.

En lugares como hospitales o escuelas los trabajadores sociales forman equipos con otros profesionales, entre los cuales puede haber psicólogos, terapeutas del habla, terapeutas ocupacionales u oficiales a cargo de personas en libertad condicional. Estos equipos trabajan en conjunto para analizar un problema y cada miembro del equipo va interviniendo según sea necesario. Aún está por explorarse cómo podrían los diseñadores de productos trabajar en equipo con los profesionales de servicio humano, en especial su implicación en el dominio físico espacial.

Lawton describe un proyecto de investigación para personas de edad avanzada, que buscaba conocer las deficiencias en su ambiente habitacional y cómo se las arreglaban para enfrentarlas. Un trabajador social, un arquitecto, un psicólogo y un terapeuta ocupacional visitaron los hogares de cincuenta ancianos con severos problemas de movilidad, quienes se las estaban ingeniando para vivir solos. Una de las cosas que descubrió el equipo fue que muchos de ellos habían instalado “centros de control” en sus estancias, desde donde podían ver la puerta de entrada y, a través de la ventana, la calle. La colocación cercana del teléfono, del radio y de la televisión les permitía tener contacto social con el mundo externo. Además tenían medicinas, comida, material para leer y otros artículos de uso continuo sobre una mesa a su alcance. Si un diseñador de productos hubiera estado en este equipo se habría estimulado, sin duda, para crear productos capaces de servir a las necesidades de poca movilidad de esta población anciana.[ix]

Nos gustaría sugerir algunas opciones para avanzar en la discusión de cómo el diseñador de productos podría colaborar con uno de estos equipos de intervención.

Durante la etapa de análisis el diseñador podría ser capaz de identificar algunos de los factores que contribuyen a generar el problema, ya sea que participara como parte del equipo o como consultor. En la etapa de planeación el diseñador podría desarrollar estrategias de intervención relacionadas con el ambiente físico. Durante la etapa de instrumentación el diseñador podría concebir un producto necesario o trabajar con el sistema cliente para crearlo.

Estas estrategias difieren de las propuestas de acción social hechas por Papanek en Design for the Real World.

Papanek enfrenta a los diseñadores socialmente responsables contra el mercado comercial, que prospera con la producción de productos excesivos e inútiles. La fuerte crítica que hace de la economía de mercado limita las opciones para un diseñador social. Papanek argumenta que los diseñadores socialmente responsables deben organizar sus propias intervenciones fuera del mercado dominante, aunque da pocas guías de cómo podrían hacerlo.

Nosotros creemos que muchos profesionales dedicados a dar ayuda comparten las metas de los diseñadores que desean hacer un trabajo socialmente responsable y, por lo tanto, proponemos que estos profesionales y los diseñadores busquen maneras de trabajar juntos. Es decir, creemos que los diseñadores encontrarán muchos más aliados en las profesiones relacionadas con la salud, la educación, el trabajo social, la longevidad o la prevención del crimen, que los que son evidentes en el análisis de Papanek.

De cualquier manera, el texto de Papanek resulta extremadamente útil cuando describe el tipo de productos sociales que los diseñadores podrían crear.

Utilizando como marco un despacho de diseño con orientación social, Papanek ofrece una larga lista de productos para satisfacer necesidades sociales, entre los que aparece todo tipo de auxiliares para la enseñanza, incluyendo materiales para desarrollar los conocimientos y capacidades de las personas con problemas de aprendizaje y discapacidades físicas, y para el entrenamiento de personas pobres que tratan de mejorar en el mundo laboral; también dispositivos médicos de diagnóstico, herramientas dentales, equipo y mobiliario para hospitales, incluyendo los de salud mental; dispositivos de seguridad para casa y oficina, y dispositivos para atender problemas de contaminación. [x] Algunos de estos productos ya se manufacturan para el mercado, particularmente el equipo médico y hospitalario; sin embargo, ciertamente todavía existen varios que no se hacen, ya que no puede identificarse un mercado para ellos.

Una agenda para el diseño social

Con frecuencia el público entiende al diseño como una práctica artística que genera lámparas, muebles o automóviles deslumbrantes. Así es como generalmente se presenta al diseño en los medios y en los museos.[xi]Una de las razones por las cuales no existe más apoyo a los servicios de diseño social es la falta de investigaciones que demuestren que un diseñador puede contribuir al bienestar humano.

Una agenda amplia para el diseño social debe comenzar por considerar ciertos interrogantes. ¿Qué papel puede desempeñar un diseñador que colabora en un proceso de intervención social? ¿Qué se está haciendo a este respecto y que podría hacerse? ¿Cómo podría cambiarse la percepción del público sobre los diseñadores, de tal modo que se presente la imagen de un diseñador socialmente responsable? ¿Cómo podrían tener una mejor percepción del diseño como actividad socialmente responsable las agencias que financian proyectos e investigaciones de bienestar social? ¿Qué tipo de productos satisfacen las necesidades de las poblaciones más vulnerables?

Se puede hacer un acercamiento multifacético para explorar estos y otros cuestionamientos. Pueden hacerse encuestas y entrevistas con los profesionales, con los que diseñan y con los que administran los servicios humanitarios, para recopilar información sobre sus percepciones y actitudes, así como para solicitarles sugerencias de cambio.

Un análisis de los contenidos de los diarios, pe-riódicos y revistas podría servir para conocer cómo se reportan en los medios los temas de diseño social.[xii] Otro método de investigación es la observación participativa.

Los diseñadores que entran en medios de servicio social, ya sea como parte de un equipo multidisciplinario o por sí solos, pueden observar y documentar necesidades sociales que podrían satisfacerse con intervenciones de diseño. Esto se hizo, por ejemplo, en el proyecto de investigación dirigido por Lawton y descrito anteriormente, salvo que fue un arquitecto y no un diseñador de productos quien se integró al equipo de investigación.

También es importante la investigación centrada en el desarrollo y la evaluación de productos socialmente responsables. Para crear nuevos productos los diseñadores tienen que investigar cómo convertir sus ideas en diseños terminados, y también están obligados a evaluar sus productos en situaciones reales para comprobar su efectividad. [xiii] Un buen ejemplo de investigación sobre diseño de productos con orientación social es el AgeLab (Laboratorio de la Edad) del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), donde el profesor de ingeniería Joseph Coughlin, y su equipo de colegas y  posgrado prueban y analizan nuevas tecnologías para mejorar la vida de las personas de la tercera edad. Si bien una parte de la investigación involucra tecnología para ayudar a los ancianos a conducir vehículos de una manera más segura y quizá a una mayor edad, gran parte también se relaciona con sus hogares, donde se estudian productos tales como un centro de salud en casa y un sistema que les permite programar sus salidas. Finalmente el diseño social debería tener un compendio de estudios de caso, que documente ejemplos de prácticas relevantes como la que se realiza en el AgeLab.

Los métodos combinados de investigación que hemos mencionado están pensados para explorar algunas cuestiones que van desde el contexto social amplio dentro del cual trabaja el diseñador, hasta las especificidades del desarrollo de un producto para un sistema cliente particular.

Al investigar para el diseño social se debe incluir la percepción que se tiene del diseñador entre el público y entre los diversos organismos y agencias, los aspectos económicos de la intervención en problemas sociales, la importancia del diseño en la mejoría de la calidad de vida de las poblaciones marginadas, una taxonomía tipológica de nuevos productos, los aspectos económicos de la fabricación de productos socialmente responsables, y la manera en que tales productos o servicios son recibidos por la población necesitada. Hasta ahora las intervenciones sociales de los diseñadores han sido intentos aislados, unos exitosos y otros no, pero los éxitos son aún pocos para lograr que la sociedad nos apoye para hacer más.

La educación de los diseñadores sociales

Las habilidades de diseño pueden utilizarse en cualquier situación, pero es necesario que los futuros diseñadores sociales desarrollen nuevas habilidades enfocadas a servir a las poblaciones marginadas, y no sólo a servir al concepto solicitado por un fabricante. Los estudiantes de diseño social tendrán que aprender más acerca de las necesidades sociales y de cómo son atendidas actualmente por otras profesiones especializadas en la ayuda humanitaria. Estos estudiantes podrían realizar prácticas profesionales con un equipo clínico en un hospital psiquiátrico, en una agencia de servicios comunitarios o en un hogar para ancianos. Posiblemente requieran también mayores conocimientos de sociología, psicología y política social. Hasta donde sabemos, no existe ningún programa universitario que entrene específicamente a diseñadores sociales. De cualquier manera podemos citar como un buen comienzo un programa de un año denominado Archeworks, que se imparte en una institución de educación privada en Chicago, fundada en 1994 por Stanley Tigerman y Eva L. Maddox, que se dedica a impulsar una agenda de diseño socialmente responsable.

Cada año Archeworks pone a un pequeño grupo interdisciplinario de estudiantes, con distintas formaciones intelectuales, a desarrollar un proceso de diseño social, lo que ha generado varios proyectos y estudios, como un dispositivo para que las personas con la enfermedad de Alzheimer pueden entrar más fácilmente en un auto, un apuntador de cabeza diseñado para personas con parálisis cerebral y un nuevo modelo de ambiente de oficina para el Departamento de Servicios Humanitarios de Illinois. En la mayoría de los casos los proyectos se han llevado a cabo en colaboración con organizaciones o agencias de servicio social, y varios de ellos han sido financiados por medio de aportaciones privadas y públicas.[xiv]

Conclusión

Nuestro propósito ha sido describir un nuevo “modelo social” de la práctica del diseño y sugerir una agenda de investigación mediante la cual podrían empezar a estudiarse algunas importantes preguntas sobre el surgimiento de esta práctica. Se requiere más que nunca un “modelo social” de la práctica del diseño, y tenemos la esperanza de que los diseñadores conscientes, los investigadores y educadores del diseño, y los profesionales especializados en ayuda humanitaria encontrarán maneras de que esta propuesta se haga realidad.

Traducción de Alejandro Tapia revisada por Gerardo Kloss.

[i] Victor Papanek, Design for the Real World; Human Ecology and Social Change, 2nd. ed. (Chicago: Academy Chicago, 1985), ix. Utilizamos la edición de 1985 revisada por Papanek, en lugar de la original de 1972, dado que el autor realizó una serie de cambios de una edición a otra y preferimos basarnos en su pensamiento más reciente. Para un análisis del concepto de responsabilidad social del diseño de Papanek, ver Nigel Whiteley, Design for Society, Londres, Reaktion Books, 1993, pp. 103-115.

[ii] Véase, por ejemplo, Julian Bicknell y Liz McQuiston, comps., Design for New; The Social Contribution of Design, Oxford, Pergamos Press, Este volumen es una colección de documentos generados en una conferencia con el mismo nombre, llevada a cabo en el Royal College of Art en abril de 1976.

[iii] Existe una extensa bibliografía sobre tecnologías apropiadas. Para una introducción crítica al tema, véase Witold Rybczynski, Paper Heroes; A Review of Appropriate Technology, Garden City, NY; Anchor Press/Doubleday, 1980.

[iv] Las historias intelectuales de la primera generación de trece pensadores acerca de estudios de ambiente y comportamiento se presentan en Environment and Behavior Studies: Emergence of Intellectual Traditions, eds., Irwin Altman y Kathleen Christensen, Nueva York y Londres: Plenum Press, 1990.

[v] Véase Jack L. Nasar, “The Evaluative Image of Places” en Person Environment Psychology: New Directions and Perspectives, 2nd ed., W. Bruce Walsh, Kenneth H. Crain y Richard H. Price (comps.), Mahwah, NJ, Lawrence Erlbaum Associates, 2000.

[vi] Esta misma perspectiva es utilizada en la psicología ambiental.

[vii] Véase L. Allen Furr, Exploring Human Behavior and the Social Environment, Boston, Allyn and Bacon, 1997, pp. 3-12 y C.B. Germain y A. Gitterman, “The Life Model Approach to Social Work Practice Revisite”, en Social Work Treatment: Interlocking Theoretical Approaches, (comp.), Francis J. Turner, Nueva York, The Free Press, 1986, pp. 618-643.

[viii] Los aspectos de la relación sistema cliente/trabajador social se hacen también evidentes en el diseño participativo, aunque en esta relación se le da mayor autoridad al diseñador debido a que su conocimiento profesional denota su habilidad para conducir un proyecto de diseño con respecto a usuarios o clientes, sin importar qué tan involucrados se encuentren éstos últimos en el proceso de planeación.

[ix] M. Powell Lawton, “An Environmental Psychologist Ages” en Environment and Behavior Studies: Emergent of Intellectual Traditions, pp. 357-358. Un estudio de investigación sobre las necesidades espaciales de los ancianos en Hong Kong fue dirigido por el Grupo de Investigación en Espacio Urbano y Cultura, Escuela de Diseño, Universidad Politécnica de Hong Kong, en conjunto con el equipo de servicio social del St. James Settlement. Utilizando el distrito de Wan Chai como sitio de investigación, el grupo, donde había diseñadores más que arquitectos, propuso una serie de nuevos arreglos espaciales para ayudar a los ancianos a funcionar mejor en departamentos compactos. Ver Kwok Yan-chi Jackie, (comp.), Ageing in the Community: A Research on the Designing of Everyday Life Environment for the Elderly, Hong Kong, Hong Kong Polytechnic University y St. James Settlement, 1999.

[x] Papanek, Design for the Real World, pp. 63-68.

[xi] Existen ciertas excepciones en el caso de exhibiciones en museos, como la exhibición Unlimited by Design de diseño universal, llevada a cabo en el Museo Nacional de Diseño Cooper-Hewitt entre noviembre de 1988 y marzo de 1999.

[xii] Por ejemplo, la publicación de febrero de 2002 de la revista I.D., editada por Christopher Mount, presentó los perfiles de cuarenta diseñadores y arquitectos con conciencia social.

[xiii] En Design for the Real World, Papanek ofrece numerosas ilustraciones de proyectos con sentido social, diseñados por estudiantes bajo su supervisión.

[xiv] Archeworks: An Alternative Design School, 2002/2003. Chicago: Archeworks, n.d. Para información general de Archeworks, véase la página de la escuela: www.archeworks.org.

Comments

  1. Una gran aportación en lo particular para la asignatura de Prospectiva del Diseño, en la IBERO CDMX -TIJUANA. mil gracias.

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